Los 20 discos del 2022

Con el regalo de navidad anticipado para los argentinos, Indie Club armó el arbolito y eligió los 20 discos más representativos de un agitado 2022 que se va.


20 – Sentimental – Cítrico

Cítrico se desliza entre los más resaltante de la escena porteña con Sentimental, su tercer y mejor álbum, repleto de colaboraciones y canciones que abren el interior de Marco. Otro disco más postergado por pandemia que resultó favorecido a la madurez del mismo. Influenciado por el neo soul y el r&b, ritmos a los que no estamos acostumbrados, Sentimental se acomoda dependiendo del tema para sacar algo fresco y bailable. El disco cuenta con colaboraciones de grandes artistas como Goyo Degano (Bandalos Chinos), Lucca Beguerie (de Usted Señalemelo) y Emmanuel Horvilleur entre tantos.

19 – Crisis de amor – Ibiza Pareo

A cuatro años de haber sacado Bailemos juntas (2018), Ani Castoldi y Marina La Grasta traen un sonido renovado y ambicioso que no teme a las preguntas: “¿Qué pasa en el mundo que falta tanto amor? / Tanto sufrimiento naturalizamos”. Como el Movimiento Nuevo Cancionero que había revolucionado la canción como herramienta política en los ‘60 y ‘70, Crisis de amor trae un sonido electrónico, techno-pop, que invita a repensar el goce y lo personal como político reflexionando desde nuestros tiempos. Lejos de hacer una bajada de línea, el dúo canta desde la introspección y la curiosidad, donde hay lugar para los cuerpos, la sensualidad y la ternura.

18 – El club de los nostálgicos – Las Sombras

El club de los nostálgicos conjuga en sus canciones el legado del rock nacional: el coqueteo con los olvidados sesentas sin dejar de lado los hits ochenteros, pero sin olvidarse de imprimirles su sello de autenticidad. Es así que tiene todo para ser un disco que trasciende el espacio y el tiempo, sonando retro y contemporáneo a la vez. Los pampeanos logran enlazar su horizonte de sentidos en el ajetreo de la gran ciudad, tanto en su costado vivaz como en sus horas más decadentes. Su poética es la de la vida cotidiana, en sus diversas facetas: desde el amor trunco que no se puede soltar, a la reflexión que sigue a los excesos de la noche y la complicidad de los amigos de fierro.

17 – Correr adentro – Isla Mujeres

Correr adentro es un disco que presenta un sonido diverso y amplio. Durante el recorrido de las nueve canciones que componen el álbum, podemos encontrar muchos nuevos sonidos, cada uno distinto al de la canción siguiente. Si bien Isla Mujeres se caracteriza por su sonido pop con matices de electrónica, en este disco podemos apreciar desde punk, e indie folk, hasta canciones con bases rockeras.

16 – Casa – BAD

La banda rosarina inauguró el 2022 con sonidos experimentales, orgánicos y bailables. En Casa predomina el synth para crear un pop melancólico con vetas de misterio como en “Nube de terror” pero también con lugar para la dulzura y la intimidad, tal como se escucha en “Parapente”. Con este disco ecléctico, BAD trascendió las paredes santafesinas y logró posicionarse en la grilla del Cosquín 2023 para compartir escenario con Él Mató, 1915, Rayos Láser y Skay y los Fakires, entre otros. Es sin dudas una obra de sonidos maduros y complejos que se disfruta de principio a fin.

15 – En el palacio de las almas – Alejo y Valentín

El universo que Alejo y Valentín construyeron en su disco En el palacio de las almas es psicodélico, rockero y esotérico, siempre influenciado por el aire a las montañas mendocinas de donde provienen. Este segundo álbum de estudio es erigido por sus guitarras, a veces de corte progresivo, otras con un tono más indie, pero siempre buscando el lugar perfecto para lo que la canción pide. El origen del sonido tan característico contó con el aporte de Mario Breuer (Charly García, Fito y muchos más) en productor e ingeniero de grabación, utilizando la técnica old school de grabar todos a la vez, combinando energías en simultáneo.

14 – Rodrigo – Tarsitano

El segundo disco de estudio de Tarsitano toma su propio nombre de pila como punto de partida para mostrarse tal cual es. Es que en Rodrigo, el cantautor se saca los prejuicios y combina bases de r&b con rocks furiosos, todo con punto de vista lírico muy personal. La producción es sofisticada a lo largo de todo el LP, en el cual destacan “El chiste”, “María” y “Un aplauso”, entre los varios tracks -y mini tracks- que lo componen. En el piano o en la guitarra, pero siempre con un groove propio, Tarsitano consigue en Rodrigo un álbum que lo representa en la confluencia de ritmos, géneros y épocas que viven en él.

13 – Al fin será – Viva Elástico

La banda originaria de Longchamps trabajó con mucho tiempo y dedicación para darnos un disco simple pero potente, eso que escuchas track a track sin saltear ni cortar temas. Con su impronta poeta, su pop que trasciende épocas y grandes gritos de estribillo, Ale Schuster supo mezclar el rock nacional y ese pop que marca la banda para darnos un Al fin será festivo y conmemorativo, sumando a la gran carga emotiva que nos lleva las letras.

12 – Como antes – Lara91k

El maravilloso despegar de Lara91k se dio en febrero con su primer disco de estudio, Como antes. En una mezcla de géneros que concentran la identidad de la artista en todas sus contradicciones, el disco contó con invitados estrella como Duki, Santiago Motorizado, Paco Amoroso o Saramalacara. Trazando un recorrido de 180°, desde un cenital donde el trap impuso sus excesos y los dilemas de la fama hasta tocar fondo en baladas melancólicas y canciones tristes, Como antes aúna en sus 20 temas el polifónico mundo interior de la artista. Este primer disco brilla por la facilidad con que conjuga géneros y temáticas tan disimiles para lograr no solo un álbum debut fabuloso sino un recorrido íntimo y genuino por las vicisitudes personales de la artista.

11 – Fuera de lugar – 1915

Con su cuarto disco de estudio, el grupo de zona norte termina de consagrarse en la escena. Para su último, Fuera de lugar, trabajo mezclaron distintas influencias del rock nacional con su rock de alta tensión. Además, grabaron todos los temas juntos en el estudio, trayendo un sonido orgánico y crudo. En el álbum se pueden encontrar influencias de todo tipo, como en “Todo a su tiempo” y “No me miren a los ojos”, donde se puede apreciar esa potencia que tiene un grupo como Eruca Sativa o en “Consecuencia”, donde te retrotraen a un sonido épico más del estilo del Cerati de Bocanada.

10 – Azul es donde siempre estoy – Clara Cava

Azul es donde siempre estoy es un disco que representa el crecimiento de Clara Cava en su máxima expresión. Durante su creación y luego de su finalización, a la artista se le presentaron oportunidades inimaginables como telonear a Coldplay en River Plate y participar del Primavera Sound, entre otras cosas. Enfocándonos en la parte musical, es un disco caracterizado por el pop alternativo pero que no deja de lado las influencias de r&b y jazz que estamos acostumbradxs a escuchar en sus temas. Las letras, como siempre, son un gran fuerte en sus canciones. Simples, pero profundas. Que nos permiten conectar con ella pero también con nosotrxs mismxs.

9 – Una vez más – Valdés

En Una vez más, Valdés da un paso adelante y deja atrás todo lo que había hecho previamente para pasar a un sonido nuevo, fresco y más orgánico. Alejándose de su antecesor, Postal, que vio la luz en la pandemia del 2020, su nuevo disco deja un poco de lado la parte electrónica para pasar a algo más humano. Con “No me digas”, empiezan a abrir paso al groove, mostrando las influencias del r&b y funk de los 70s/80s, que terminan de explotar todo en “Cuando se apague todo”, junto a Ca7riel, y “Volver a casa”, canciones en las cuales los hermanos se desprenden de todo y se entregan completamente al baile

8 – Como bailan los demás – Delfina Campos

Como bailan los demás resulta un álbum breve y sencillo donde Delfina Campos pudo demostrar su versatilidad y la potencia de sus letras. Si es bueno y breve, dos veces bueno. Con una voz suave pero profunda, penetrante a través de bases que coquetean con el pop, se abre paso entre las tinieblas que enrarecen el ambiente. No se trata de un disco enteramente bailable ni tampoco es un llanto. En un punto medio, Campos oscila mirando como desde fuera. Parada fundamentalmente sobre la delicadeza de su voz y sus letras, Delfina Campos debuta con un primer álbum de estudio cargado de una fuerza vital maleable y mimética, agridulce en su manera del reflejar.

7 – Río Hotel – El Zar

El grupo hizo la misma travesía que Serú Giran y fueron a componer su cuarto álbum a Río de Janeiro, volviendo con lo que es hasta ahora su trabajo más completo, Río Hotel, mezclando su sonido propio con influencias brasileñas que van desde Tim Maia hasta Caetano Veloso. El material fue producido por la propia banda junto a Nicolás Btesh (Conociendo Rusia, Malena Villa), y contó con la colaboración de un dream team, desde la composición hasta los sesionistas que participaron en la grabación. Entre ellos Esmeralda Escalante (Ainda), Franco Saglietti (Francisca y los exploradores), Iñaki Colombo (Bandalos Chinos), Diego Mema (Zoe Gotusso) y Santi Celli.

6 – Destruya! – Buenos Vampiros

Destruya! es el esperado segundo disco de de Buenos Vampiros, el mismo confirma el poder de síntesis de la banda. En ocho canciones y poco menos de media hora, los marplatenses mixturan sus referencias e influencias de cabecera, sublimándolas en su expresión más justa y directa. Es un álbum que se planta en sus fortalezas y sabe apropiarse de ellas: hay algo del tono angular y propulsivo del post-punk, un poco de melancolía goth, y una pizca de la atmósfera del dream pop. El entendimiento de qué funciona y cómo interpretarlo eleva al trabajo por encima de la media.

5 – Post Mortem – Dillom

No es del 2022 y generó todo un debate al interior de Indie Club -el típico caso del álbum que sale en diciembre y que no se siente ni de un año ni del otro- pero no podía faltar. Post Mortem
es un raro ejemplar de una categoría muy difícil de alcanzar: el clásico instantáneo; aquellos discos que ni bien salidos del horno generan una avalancha de opiniones y emociones demasiado grande como para contener e ignorar. Si hoy la figura de Dillom pasó de ser la del outcast de la escena -demasiado raro para encajar puramente en el pop o en el rap, o cualquier otro género para ese caso- a uno de los artistas emblema de la nueva generación es, en gran medida, a su trabajo debut. La fantasía bella y oscura del enfant terrible de la movida local es un caleidoscopio multipolar de personajes y estados de ánimo. De un momento a otro y sin aviso, Dillom salta de la bravuconería y el postureo trapero (“Hegemónica”, “Pelotuda”) a su particular versión de la canción de amor (“220”), a abrirnos las puertas de sus fantasías más esquizoides (el horrorcore zafado de la canción que da nombre al disco). Pero el gran acierto de Post Mortem es, también, mostrar no solo al personaje sino a Dylan León Masa en sus facetas más bajadas a tierras, sin maquillajes: el pibe que también miraba Rocket Powers cuando chico y que todavía no entiende bien cómo va esto de la fama.

4 – Mojigata – Marilina Bertoldi

El sucesor del consagratorio Prender un fuego es un disco compacto, pero aventuroso en el que Marilina se descubre a sí misma con un renovado sentido de confianza. Bertoldi apela a la introspección para enterrar su pasado de Mojigata y terminar de creérsela, con la confianza que dan la experiencia y los errores de los que se aprende. Esa seguridad se hace patente también en el ansia por expandir la paleta hacia nuevos sonidos: “Vivo pensando en ayer” coquetea con el jazz a gran efecto mientras que “Sushi en lata” y “Pucho” se encuentran más cerca del rap. En “Amuleto”, el feat con Javiera Mena, funden sus voces en una sola, con un anhelante deseo sexual.

3 – El Big Blue – Bandalos Chinos

Bandalos Chinos, en su tercer disco El Big Blue grabado en Sonic Ranch y producido por Adán Jodorowsky, buscó ir a las bases de la música, grabando todo en vivo, sin click y en cinta, mezclando el sonido de Bach o En el aire con influencias de los ’70 como Al Green, Bill Withers o Marvin Gaye. Batas poperas, guitarras blueseras y un encuentro con lo minimalista es lo que podemos encontrar en el nuevo trabajo de estudio de la banda. El grupo terminaría de coronar el álbum y su año con un Luna Park lleno.

2 – El valle encantado – Feli Colina

Feroza, el álbum elegido por la redacción de Indie Club como uno de los mejores de 2019, dejó demostrado que Feli Colina es una artista versátil con una personalidad única y El valle encantado lo confirma. En este material la salteña vuelve a sus raíces y resignifica el folclore para recrear un lugar místico con personajes peculiares que se enamoran, sufren, disfrutan y bailan. Diosas paganas, madres y niños son homenajeados con una lírica impecable y con coros que parecen brotar de las montañas, tal como sucede en “Aguatera” y en “Diabla”. Se trata de un álbum que se escapa de lo mainstream para crear un microclima de paisajes sonoros festivos sin olvidarse de las injusticias del mundo.

1 – Isla de oro – Mi Amigo Invencible

Isla de oro de Mi Amigo Invencible es mucho más que el álbum del año de Indie Club – aunque eso también lo es, y con sobradas razones. Por sobre todas las cosas, es el sonido de un grupo que, con quince años de carrera encima, sigue evolucionando y demostrando su capacidad de reinvención cuando ya no quedaba nada más para probar. La experiencia, junto a un nuevo sentido de calma y observación, le permitió al proyecto nacido en Mendoza dejar de lado parte de la melancolía y ciertos aires más grandilocuentes de sus primeros trabajos, optando por una mirada más cotidiana y terrenal en su búsqueda de la canción perfecta.

“Nos debíamos un disco luminoso”, confesaba previo al lanzamiento Mariano di Césare, frontman del ahora sexteto, sobre las aristas que guiaron al trabajo. En el camino hacia esa nueva dirección, los MAI se rodearon de un puñado de amigos invencibles en una lista de feats difícil de reprochar: Diosque, Paul Higgs, Franco Saglietti, Paula Trama, y Martín Buscaglia, también productor de la obra. Cada uno suma su invaluable granito de arena a la isla, dando como resultado un disco conciso y directo; fresco – y fugaz – como una bocanada de viento, en el que cada elemento está en su perfecto estado de equilibrio.

La placa abraza un sonido ameno y reposado, el equivalente sonoro a la luz de la tarde colándose por la ventana en una tarde de domingo, palpable en la frágil y sedada “Olímpica” o en los sintetizadores luminosos de “Un par de árboles”. “La araña”, por su parte, nos presenta un corte pop-rock más clásico con reminiscencias vintage, incluida una sutil traspolación del clásico “Viento, dile a la lluvia” de Litto Nebbia. Pero más allá de sus brillantes momentos individuales – de los que uno podría hablar largo y tendido – este es un álbum hecho y derecho, conformado por un material inquebrantable: el poder de una buena composición. “Sin vueltas ni conceptos grandes”, como el mismo di Césare lo definió, Isla de oro gana la apuesta por su honestidad y falta de pretensión. Es el disco ideal para bajar un cambio y empezar a despedir el año que se nos va.

Los 20 discos del 2022 – INDIE CLUB