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Un Wizink Center hasta la bandera corea los grandes xitos de los canadienses en un show notable y que fue de menos a ms, sin rastro de protestas por las acusaciones de acoso sexual contra el lder y cantante del grupo, Win Butler

Win Butler y Rgine Chassange, en Madrid.JUANJO MARTN

Un Palacio de los Deportes a reventar se neg a cancelar este mircoles a Arcade Fire en Madrid, y jale sus grandes xitos pese a las acusaciones de abuso sexual sobre su cantante y lder, Win Butler, que la justicia canadiense ya investiga y si es caso juzgar prximamente.

Vete t a saber: la masa tal vez pens en la presuncin de inocencia, o cay en que una denuncia no es una condena, o incluso decidi inslitamente que un artista no es su obra. El caso es que el gento llen el Wizink Center hasta la bandera, cantando y gritando con la banda en un show que fue de menos a ms, y que se apoy slidamente en el incombustible mesianismo de los canadienses, tal vez los mayores artesanos del lo-lo-lo masivo del pop de este principio de siglo.

No lo vio igual la telonera, su compatriota Feist, que ha puesto pies en polvorosa de la gira mientras en Canad varias radios dejan de pinchar las canciones de la banda hasta que se aclaren los hechos, como si poner una cancin o ver una pelcula de, qu s yo, Woody Allen, supusiera apoyar que, lamentablemente, abusen sexualmente de nadie.

Aviesos saqueadores de todo lo que pueda estar in y no les obligue a hacer excesivamente el ridculo, vampiros sin escrpulos como deben ser unas estrellas de verdad en un negocio en el que no se hacen prisioneros, a lo largo de sus 18 aos de carrera Butler y dems han disfrazado sucesivamente de cancin orquestal, rock oscurillo, dance ochentista, veleidades caribeas, tibio africanismo y lo que pintara sus, al final, sencillas y simples tonadas pop, tan complejas como el mecanismo de un chupete.

Se puede explicar de dos formas. Los autores de msica para anuncios dicen que tienes tres segundos (y las notas que en ellos quepan) para capturar con tu gesto sonoro al personal: todos los hits arcadianos siguen con rigor mortis ese catn. O, lo que es lo mismo, la regla McCartney: se puede silbar? Pues adelante.

El arranque hay que admitir que no fue la leche. Los primeros compases de Age of anxiety parecieron sonar en el Polo Norte, pero la cosa cogi color rpido con Ready to start, y Tunnels, de su no superado primer disco, Funeral (2004), puso el punto de ebullicin, pese a que Butler no es capaz jams de cantarla decentemente -el hombre no llega- y tiene que ocultarse tras el flequillo y el coro, el muy pilln.

Pero vamos, que dio igual. Sprawl siempre te parece al principio una cara B de Blondie, te engorilas porque va a aparecer Debbie Harry en mallas, pero Rgine Chassange, an con ese peinado a lo Krusty y con esos irritantes bailes de mueca de Jesmar, siempre acaba lindote con sus berridos a veces peln fuera de tono.

Everything now igual: al principio parece una sintona de programa de Hermida, pero cuando te das cuenta la tarareas con una sonrisa estpida. Ambas enardecieron a la pea, como lo hizo Rebellion (lies), con sus coros finales de inspiracin rusa -hubo momentos en que los ocho msicos en escena cantaban, y cantaban muy decentemente, otra de las armas secretas de estos gandules-.

Un diseo de show muy pinkfloydiano, con una especie de prpado semiesfrico sobre el que se proyectaban potentes visuales (como se dice ahora), pona el marco para los trucos escnicos de los canadienses, que en realidad son, de corazn, un poco msicos callejeros: tocan cosas muy simples moviendo mucho la cabeza, como flipndolo todo el rato.

Arcade Fire tienen una regla en su forma de escribir canciones, que trasladan a sus conciertos: siempre tiene que pasar algo. Haz lo que te d la gana, pero no aburras.

As, se suceden las ideacas. Ahora un cambio de ritmo sorprendente, que no se lo perdonaramos a nadie pero a ellos s. Ahora Win se da una vuelta por el pblico a lo Bono, una gira que slo le falta el Papamvil. Aqu Rgine se empea en que tiene que tocar la batera, aunque ya haya OTRO batera tocando a la vez. Espera, que aqu salen unos fidodidos inflables de 10 metros de alto y piensas que ests en un cutre-anuncio de Fanta.

Vamos, que venden a su madre por llevarte al huerto y por enredarte en su ampulosidad de mercadillo, esa suntuosidad un tanto, siendo sinceros, ridcula. Pero te dejas, porque si compras que no son molinos, sino gigantes, la cosa acaba molando.

En fin, que s, que aceptamos barco como animal acutico.

Sobre todo por ese final, enlazando una casi acstica y cojonuda versin del Spanish bombs de The Clash, con la impepinable, irreprochable, incontenible Wake up, que derruy por cuatro minutos el Wizink, y lo volvi a poner en pie.

Y despus de semejante obra de arte, los tipos van y se despiden haciendo una especie de batucada por entre el pblico, como si fueran Carlinhos Brown en las fiestas de Arganzuela. En fin…

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